miércoles, 28 de febrero de 2018

UN ESCAPE A MINERAL DEL CHICO, RINCÓN MINERO HIDALGUENSE

Texto y fotografías por Diego Valadez.
Mineral del Chico, Hidalgo, (Aunam). Los espesos bosques de pino y la niebla matutina esconden uno de los rincones más espectaculares del Corredor de la Montaña Hidalguense: Mineral del Chico, pueblo de tejados rojos a dos aguas y callejuelas irregulares que ofrece al visitante un viaje a su pasado y un recorrido a sus numerosos atractivos naturales.

Parque Nacional El Chico
Ubicada a 120 kilómetros de la Ciudad de México y a menos de 30 minutos al norte de Pachuca, esta población de origen minero representa un destino importante para el turismo cultural y ecológico en el centro del país, tanto por sus monumentos virreinales como por su cercanía con el Parque Nacional El Chico –una de las áreas naturales protegidas más antiguas de México–.

Entre pinos y arroyos

Declarado área natural protegida en 1898 por el presidente Porfirio Díaz, el Parque Nacional El Chico es el espacio ecológico de mayor importancia en la Sierra de Pachuca porque vela por la preservación de especies silvestres como el tejón, el gato montés, el zorro gris, el águila rojinegra, el mapache, entre otros.

A pesar de su temprana creación, este espacio empezó a operar como punto turístico y de conservación hasta 1982 cuando la antigua Secretaria de Desarrollo Urbano y Ecología decidió reafirmar su nombramiento para detener la tala inmoderada en sus 2 mil 729 hectáreas de superficie.

Santiago Reyes, guía del parque nacional, explicó que El Chico ha sido, desde la década de los ochenta, una opción importante para los amantes de la naturaleza y las actividades de aventura –como el senderismo, ciclismo de montaña, rápel y alpinismo–, por sus paisajes de alta montaña y su fácil acceso vía terrestre.

“Los cuatro campamentos con los que cuenta el parque ayudan a atraer más turistas, no es necesario quedarse hasta Pachuca o Real del Monte, sino que pueden dormir aquí. Cedros, Los conejos, Dos aguas y el Albergue alpino son los cuatro sitios donde es posible rentar cabañas, traer casas campañas o hacer un día de campo”, describió el guía.

Por otra parte, Reyes aseguró que la administración del parque en colaboración con la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) lanzaron en 2016 la aplicación gratuita para dispositivos móviles “Guía de Aves y Senderos del Parque Nacional El Chico”, con la cual los visitantes podrán recorrer las rutas a su ritmo y evitar perderse.

"Somos el primer parque nacional de México en tener una app de navegación GPS, pero es todavía mejor que no necesite datos móviles ni mucha señal para funcionar".

Con sabor a pastes y tachuelas


Centro Histórico de Mineral del Chico
Las casas multicolores que rodean la parroquia de la Inmaculada Concepción del siglo XVIII y estrechas calles empedradas son los rasgos característicos de este Pueblo Mágico de influencia británica donde pueden encontrarse distintas opciones gastronómicas y culturales.

Con más de 400 años de antigüedad, Mineral del Chico fue fundado como centro minero especializado en la extracción de plata. Sin embargo, vio su mayor esplendor en el siglo XIX durante el dominio del Reino Unido sobre las vetas, tiempo en el que se llegaron a contar 300 yacimientos de dicho mineral.

La plaza de armas de Mineral del Chico, con su fuente y kiosco de herrería, funge como punto de reunión y partida para conocer el asentamiento y sus alrededores, ya sea a pie, en cuatrimoto o a bordo de un autobús turístico que acerca a los visitantes a los vestigios de las viejas minas y a sitios poco accesibles desde el parque.

Por otra parte, Ricardo Martínez, propietario del restaurante Cero 7 Veinte, mencionó que antes de abandonar Mineral del Chico, todo turista debe tomar una tachuela –licor hecho a base de hierbas y frutos, servida con su respectiva galleta María–, y degustar un tradicional paste de papa con carne, herencia de los inmigrantes angloparlantes y sus descendientes.

“A veces resulta muy gratificante alejarse de las grandes ciudades, aunque sea por un rato. No es vida vivir todo el tiempo apresurado y estresado, es necesario de vez en cuando darse una escapada para relajarse y conocer espacios que muchas veces no creeríamos que están tan cerca”, comentó Martínez.

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