jueves, 8 de febrero de 2018

YO HAGO FÍSICA PORQUE ME DIVIERTE: LUIS BENET FERNÁNDEZ

Por Claudia Cuellar Meneses
Ciudad de México, (Aunam). A lo lejos, desde la entrada del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el doctor Luis Benet Fernández saluda con un brazo en alto y una sonrisa en el rostro. Saluda alegremente a varios colegas que se dirigen de camino a la salida, mientras vamos de vuelta a uno de los edificios del instituto, por lo que las conversaciones son ágiles y terminan con la promesa de ser reanudadas en el futuro.


Al llegar al último piso del edificio Marcos Moshinsky y después de voltear a la derecha, en la primera puerta se encuentra el cubículo del doctor Benet, que en realidad no le pertenece ya que su amigo y colega, el doctor Carlos Pineda, se lo presta en lo que regresa de su año sabático en Austria.

Sin embargo, el no contar con un cubículo propio no impide que el académico haga sus labores ya que su itinerario incluye muchos viajes: los miércoles se traslada a Cuernavaca para trabajar como investigador asociado C, en el Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, y regresa a la Ciudad de México hasta el siguiente lunes por la mañana. Esta rutina se repite semana tras semana.

No obstante y sin importar en qué ciudad esté, su trabajo y lealtad, siempre han sido para UNAM. El doctor Benet egresó de la licenciatura en Física y en su examen profesional fue calificado con Mención Honorífica por su tesis en la Facultad de Ciencias de la máxima casa de estudios cuando tenía 23 años.

Cinco años después, en 1996, obtendría el grado de doctor con la distinción Summa Cum Laude por parte de la Universidad de Basilea en Suiza. Sin embargo, su llegada a dicho país no sería más que un golpe del destino.

“Cuando terminé la licenciatura quería irme, hacer un postgrado afuera, y mi entonces asesor me recomendó ir a Alemania, a un grupo en donde eventualmente fui a hacer un postdoctorado. Pero resultó que en ese entonces al que iba a ser mi asesor en Alemania lo hicieron director de un instituto más grande por un año, entonces no podía recibir estudiantes nuevos y yo no me quería esperar, así que plan B ¿no? Pero la verdad es que me encantó y haber estado en Suiza sí cambió un poco mi rumbo de hacer cosas”.

Empero, y a pesar de los futuros arrepentimientos e inseguridades que en ocasiones se han presentado en la vida del doctor Benet, en especial después de haber formado una familia, el entrevistado decidió regresar a México con el propósito de retribuirle al país y a la universidad un poco de lo que le habían otorgado.

“La verdad México me apoyó, la UNAM me apoyó, yo me fui becado por la UNAM. Luego se vinieron los errores del 94 y me empezaron a pagar en Suiza, entonces yo quedé como becario honorario pero en el sentido de que no le costaba [al país]. Yo quería […] retribuirle a México y en particular a la UNAM eso, y siento que, digo, en muchos sentidos fue cerrarse puertas y en otros fue simplemente tratar de abrir puertas que aquí no existían”.

Mi trabajo más que tener una utilidad, me divierte

Meciéndose en la silla del escritorio, en su cubículo prestado, el entrevistado se muestra como un investigador inquieto y curioso que optó por la física por el simple placer de conocer y descubrir los secretos del universo, sin importar si su investigación traía o no alguna invención práctica para el futuro.

“Cuando iba en la preparatoria se me hizo que [la Física] era como la teoría del todo […] y las matemáticas eran el lenguaje, entonces para hablar en física tenías que hablar matemáticas y yo llevaba las dos”, comenta mientras se mece en la silla.

“[Estudiar física] se me hizo siempre súper divertido, o sea de repente sentí el entender algo como en esas películas donde se repente se quitan las nubes, se aclara el cielo y, entonces, ves la luz, y era un poco sentir eso literalmente”, explica.

Sin embargo, tras 26 años dedicados al estudio de la física teórica computacional, que toca temas tanto de mecánica cuántica como de astronomía, Benet asegura que tan solo ha sentido un poquito de ese rayo de luz y claridad que tanto ha anhelado.

“De repente se te aclaran las cosas y luego nada más es chambearle un montón para llegar a algo que ya entendiste”.

Por otra parte, sobre lo funcional de su trabajo declara que él nunca buscó algo práctico al estudio de la física y simplemente lo realiza porque le parece sumamente divertido. Aún así admite que “las cosas tienen siempre aspectos prácticos que uno nunca piensa”.

La actividad académica, a partir de algún momento, es autodidacta

Con jeans negros, suéter azul marino con una franja blanca a la altura del pecho, y dos camisas debajo, Luis Benet continúa meciéndose de un lado a otro en la silla detrás de un escritorio que contiene una computadora y varios papeles, con anotaciones y cálculos matemáticos, que pertenecen tanto a su trabajo personal como a los estudiantes de maestría y doctorado que asesora los lunes y martes, días en los que visita el Instituto de Física en Ciudad Universitaria.

“Comúnmente doy clases en la Facultad de Ciencias pero este semestre fue especial porque tengo tres estudiantes de maestría, dos en doctorado y dos más que están haciendo la tesis de licenciatura. Pero el semestre fue particular porque los de maestría están en tercero o cuarto semestre, y el plan de posgrado es tal que para estudiantes de tercero y cuarto semestre tienes que abrir un curso que se llama Seminario de Investigación I o II, entonces como eran tres seminarios de investigación, y eso es un montón de tiempo, preferí no dar clases en la Facultad de Ciencias, pero normalmente lo hago”.

Por otra parte, sobre su plan de trabajo declara que “como es seminario de investigación lo que hago es citar a los chavos los lunes o los martes y entonces tenemos dos horas de trabajo intensivo con cada uno. La idea es que simplemente vienen a verme y me platican en qué han avanzado, dónde se han atorado, qué sigue, si les puedo echar una mano en hacer algo más rápido o más lento, en fin, es justo como la parte padre de estar trabajado con los estudiantes”.

Sin embargo, su estrategia de trabajo no ha convencido a todos los estudiantes que han pasado por las aulas y clases del académico, ya que varios alumnos anónimos han declarado en internet que su método de enseñanza no es bueno a menos que sepas trabajar y aprender de manera autodidacta. Ante esto, el investigador aclara.

“Yo creo que cualquier actividad, en particular la actividad académica, es a partir de algún momento completamente autodidacta, entonces si es algo que yo fomento”, acepta con mucha seguridad.

Además, entre risas, Luis Benet muestra su disponibilidad a hablar sobre el famoso sitio web misprofesores.com, al cual algunos estudiantes de la UNAM recurren con frecuencia para obtener referencias de maestros y sus clases.

“Creo que no fomento tanto lo autodidacta como está escrito ahí en particular, hay ciertas opiniones que a pesar de que no tienen nombres uno les puede poner cara. La última, por ejemplo, sé que es de un chavo que reprobé duramente por plagio, entonces se ve que tampoco le gustó a él y se desquitó”.

La ciencia en México

La puerta del cubículo suena y Jorge, estudiante de doctorado que está siendo asesorado por Benet Fernández, se asoma para tener su sesión semanal con el investigador. Sin embargo, el entrevistado le pide amablemente que lo espere en las sillas de afuera en lo que termina la entrevista, a lo que el alumno responde afirmativamente y se retira cerrando la puerta tras de sí.

Tras la breve interrupción, el doctor regresa a su constante desplazamiento en la silla y comienza a realizar una crítica y reflexión sobre la ciencia en el país.

“Yo no estoy decepcionado de la ciencia que se hace en México, de hecho creo que al revés, admiro la impresionantemente ciencia de híper primer mundo que sí se hace en México. Lo que sí es un hecho es que el sistema no ayuda a hacer ciencia, […] uno tiene que competir por estímulos y buscar dinero de fuera para poder conseguir méritos y mejorar el nivel de vida”.

Benet considera que la ciencia en México no es valorada, actitud que difiere con lo que ocurre en Europa.

“En Alemania cuando eres profesor, el reconocimiento es tal que tienes un reconocimiento a nivel social, aquí no. Aquí eres profesor de una escuela o un investigador de un instituto y a nadie le importa más”, criticó.

Sin embargo, a pesar de la falta de reconocimiento hacia la ciencia por parte del país, Benet reconoce que esto no lo ha motivado a dejar de dedicarse a ella. Lo que sí ha cruzado por su mente es la idea de dejar al país debido a la falta de seguridad existente.

“Solo he pensado dejarlo cuando realmente he estado súper triste, y cuando la situación de la inseguridad ha sido espantosa. Lo que si me entristece mucho del país es que el valor que tienen los ciudadanos sea como segundo valor, y tristemente eso es parte de México. O sea, Cuernavaca es una ciudad donde no hay policía en las noches, ¿entonces como quieren tener seguridad?"

"Cuando la policía es una persona que en algún sentido no es honorable ¿cómo uno quiere tener seguridad? Y creo que este sexenio ha sido muy particular por el nivel de corrupción que se ha destapado y la impunidad que no ha hecho nada contra esa corrupción. A mí eso me llena de una tristeza brutal, nada más que a los 50 años conseguir chamba en algún otro sitio está medio en chino”.

Sin embargo, y a pesar de estas limitantes existentes para la ciencia en el país, el doctor Benet aconseja a los futuros físicos y científicos que disfruten y se apasionen realmente con todo lo que hacen, incluso con aquello que no tenga que ver con el mundo de la física.

“Yo lo primero que le digo a mis estudiantes cuando vienen es que yo hago lo que hago porque me divierte mucho, y lo que no voy a hacer es andarles pisando los talones para que hagan las cosas, [porque] van a ser sus tesis, van a ser sus maestrías. Si no te apasiona, si literalmente no te apasiona el tema, escoge otro, ve con otra persona, habla, encuentra lo que te apasiona”.

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